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FRONTERAS EN CRISIS: CASO ECUADOR

Como los panameños, los gobiernos ecuatorianos le echan la culpa de todos sus males de inseguridad a Colombia. Y no les falta razón. Los últimos incidentes fronterizos contra sus policías, militares y periodistas, pone de nuevo sobre la mesa una ya largamente denunciada situación de descuido de Bogotá sobre una frontera en la que pelecha un 40% de cultivos de coca y sale hacia el Pacifico casi el 60% de la cocaína producida.

El cartel 48 de las farc, ahora “disidencia”, ha convertido en su santuario las selvas de los ríos San Miguel y Putumayo. Entre Esmeraldas, Carchi y Sucumbíos en el lado de allá y Nariño, Cauca, Putumayo, Caquetá y Amazonas del lado de acá, la economía imperante es la del narcotráfico y no la del petróleo. La Brigada Amazonas, acantonada en El Coca, hace lo posible por contener, que no combatir, la presencia de miembros de las farc que se mueven con carnets de desplazados. La extorsión cunde y el mercado libre de insumos es evidente.

En Ecuador, se ha identificado una fuerte presencia de narcos mexicanos y se han desmantelado redes de Hezbolá. Varios de los terroristas de Alfaro Vive Carajo, ahora ocupan altos puestos en el gobierno y los militares, de los mejores soldados del continente, han sostenido la política oficial de no involucrase en acciones bélicas contra grupos que Quito se resiste a catalogar como terroristas.

Esta frontera es otro foco de inestabilidad para Colombia, Ecuador y el Continente y las Combifron y los renovados acuerdos no logran contener el narcotráfico, la minería y la migración ilegales. El nuevo gobierno de Duque tendrá que ponerle coto de manera contundente, empezando con la fumigación aérea de los cultivos ilegales y recomendando al gobierno vecino, si quiere genuinamente ayudar a solucionar el problema, que reinstale la base norteamericana en Manta, en mala hora desalojada por Correa, ahora que el Comando Sur está interesado en ayudar.

Ya que están sufriendo los resultados de su política equivocada, ojala en Carondelet reaccionen y dejen de quejarse. Las farc dizque van para allá a reunirse con los elenos a decirles que no les maten a sus reinsertados involucrados en violenta disputa territorial por cultivos, rutas e ingresos. Tal reunión será una revisión del estado de su alianza estratégica político-militar para acceder al poder en Colombia. No debiera permitirse

JOHN MARULANDA