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¿ES VIABLE LA OPCIÓN ELECTORAL EN VENEZUELA?

Ingenuos los que crean que una dictadura de izquierda va a entregar el poder en unas votaciones organizadas por su aparato electoral y bajo su control policial y judicial. Elecciones hizo el tan criticado dictador de derecha Pinochet, y entregó el poder. Varias elecciones hizo el tan alabado dictador de izquierda Fidel y hace 60 años que no suelta el poder, ni aun desde el otro mundo.

El ahogamiento económico de los Estados Unidos tiene al gobierno boqueando, pero Rusia, China, Irán, Siria se las apañan para darle pequeños soplos de aire que le permitirán sobrevivir, hasta que recupere “legitimidad” con las elecciones arregladas para el 6 de diciembre. Para ese entonces ya Trump habrá sido reelecto, espero, y es probable que acciones más directas se empeñen contra un país que se ha convertido en una verdadera amenaza de seguridad para Colombia, en primer lugar, toda la región y Estados Unidos. Brasil está tomando medidas.

Para cualquier cambio político serio que se prevea en Venezuela, el militar será un factor principal y decisivo y su rol sería la menos mala opción, no exenta de violencia y sangre, pues los radicales marxistas-leninistas chavistas no están dispuestos a entregar su revolución dialogando. Habría que tomar medidas drásticas, como las que su maestro Fidel adoptó cuando logró el poder.

Pero un mando militar que puede ver la miseria de sus conciudadanos en un país rico por naturaleza y que sabe que tendrá pocas probabilidades de tener un retiro tranquilo y libre, es muy vulnerable moral y psicológicamente. No en vano la ridícula operación Gedeón buscaba echar a rodar, según sus voceros, la bola de nieve de la insurrección castrense.

A pesar de los llamamientos del Comandante del Comando Sur y de otros personajes de diverso origen y con diferentes  intereses,  el paso al frente de los militares para la restauración de la democracia y la libertad no se da, debido a su involucramiento en redes de crimen organizado, de corrupción y por el temor de que la dirección de Inteligencia y Contrainteligencia militar (DGCIM), manejada por especialistas cubanos, detecte titubeos, dudas, reuniones inoportunas o expresiones inadecuadas, que lleven a su arresto acusados de traición y a su condena en las mazmorras del helicoide.

Algunos argumentan que las FFAA venezolanas durante 20 años sometidas a la propaganda y la retórica castro-chavistas ya están con su cerebro lo suficientemente lavado para morir con la camarilla de Miraflores. No lo creo. Su estructura de mando y control está fracturada y debilitada y Venezuela no es una isla como Cuba. Colombia sigue recibiendo disidentes uniformados, que no desertores, que ven al otro lado de la frontera inmediata, un mundo de libertad y oportunidades, no exento de dificultades, claro, mientras en su propio suelo no tienen sino hambre y miseria.

En Colombia, precisamente, cuando se conoció la vinculación del presidente Samper con el cartel de Cali, el Señor Mayor General Ricardo Emilio Cifuentes Ordoñez, Comandante de la Segunda División del Ejército, haciendo gala de dignidad y honor institucional, renunció a su brillante carrera y cargo y manifestó públicamente que “lo que me dicta mi conciencia, mis principios, convicciones, simplemente consiste en que el Presidente de la República no merece mi respaldo”.

Bolivia es otro caso emblemático en estos tiempos de pandemia viral y mamerta en la región. A pesar de crear la Escuela antimperialista, obligar a sus militares a rendirle honores al asesino Che y entrenarlos bajo la supervisión cubana y venezolana, Evo no logró que los soldados avalaran su apetito dictatorial. En una posición ejemplar, como guardianes de la Constitución y escuchando el clamor del pueblo, pusieron en fuga al filo inca pederasta. Sin aparato propagandístico y con la gran prensa en su contra, mantuvieron su dignidad patriótica y su honor republicano. Buenos ejemplos para los Generales venezolanos, que ostentan alamares, laureles y doradas medallitas, en medio de la pocilga en que han convertido a su otrora brillante patria.

En Venezuela, no habrá transición a la democracia con motivo de las próximas elecciones. Y los militares tienen la palabra.