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FUERA CUBANOS DE COLOMBIA

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Las relaciones entre Cuba y Colombia han sido desfachatadas. Hacia 1964 y luego de entrenarlos y equiparlos, Fidel envió a Santander a los hermanos Vásquez Castaño a crear el eln, que aún hoy sigue asesinando policías y soldados, secuestrando, destruyendo la infraestructura y destruyendo el medio ambiente.

En 1981, de nuevo entrenó, equipo y envió a la muerte a decenas de estudiantes colombianos, engatusados por las propuestas del M-19, un bodrio asesino cuyos remanentes cojean por ahí mientras maman del erario que nosotros sostenemos.

Cuba sigue entrenando en explosivos y tácticas terroristas a jóvenes como los que integran el MRP que plantó la bomba en el centro comercial Andino en 2017, como lo indica la fiscalía; sirve de gran lavadero del narco dinero de las farc, como lo denuncia Douglas Farah de la Universidad de Defensa Nacional en Washington; ha desplazado células de adoctrinamiento a nuestros campesinos especialmente en la frontera colombo venezolana y está preparando cientos de enfermeros con título de médicos, para que regalen aspirinas y convenzan a sus pacientes de las bondades del castrismo, el bolivarismo y el petrismo. Su escuadrón del G2 se mueve en cubierto por todo el país, planeando y ejecutando acciones que le permitan enseñorearse en Colombia, como lo hacen en Venezuela.

La desgracia material de Cuba, solo es igualable a la miseria moral de sus dictadores quienes después de ayudar al despojo y desangre del chavismo en Venezuela y aprovechando su ventajosa posición como anfitrión de los tales diálogos de La Habana, ahora tienen los ojos puestos en Colombia. Ya están en Colegios y Universidades, su blanco favorito, y muy pronto se incrustarán en algún sector del aparato de seguridad del Estado.

No queremos en Colombia a los cubanos castristas, tan ávidos de los bienes ajenos – como buenos comunistas – ni que las guardias campesina, indígena y cimarrona, entrenados por ellos, origen y base de los futuros “colectivos” colombianos, se aposenten en el país. Si es del caso se deben romper relaciones con la isla causante de tantos males en Latinoamérica, como lo hicieron en defensa de la dignidad nacional Lleras Camargo en 1961 y por razones de seguridad Turbay Ayala en 1981.

John Marulanda