2014Colombia

LO QUE DIJO EL GENERAL BEDOYA

Escuchando al General Bedoya, recordé algunos detalles. Historia menuda. El martes 22 de julio de 1997 él, Comandante General de las Fuerzas Militares, ordenó un vuelo para Urabá. Como Comandante del Destacamento Aéreo del Ejército, a primera hora del 23 lo despedí a bordo del Beechcraft EJC-116 desde El Dorado. A media mañana recibí una llamada del Jefe de Estado Mayor Conjunto General Norberto Andrada: “Mi Coronel” farfulló con su voz gangosa: “Infórmeme cuando mi General Bedoya salga de Urabá y escúcheme atentamente: cuando aterrice, por ningún motivo permita que salga de Catam hasta que yo no llegue. ¿Está claro?”. “Cuántos helicópteros artillados tenemos?”, “ninguno, mi General”, respondí. “¿Los de la Fuerza Aérea?”, “no hay en el momento, mi General”. “Y ni aunque los tuvieran… ¿le quedó clara la orden?”. “Sí, mi General”.

El ELC-116 aterrizó después del mediodía y ya la orden de acuartelarnos en primer grado había llegado. Recibí al General Bedoya y le comuniqué la orden del General Andrada. Me miró, hizo un mohín de fastidio y puso sus manos en la cintura. Sus ojos azules se ensombrecieron. Me asió por el brazo y mientras nos dirigíamos a la sala VIP de Catam, me manifestó sus dudas sobre los helicópteros rusos, que yo pilotaba por esos días. Gracias a él, la Aviación del Ejército había renacido, a pesar de que otros generales del Ejército querían entregarles todos los helicópteros a la Fuerza Aérea. Arribó el general Andrada y ambos oficiales se encerraron por un rato. Partieron luego cada uno en su vehículo, con su escolta, rumbo al CAN.

Ya se sabía que el general Bonnet sería el nuevo jefe. El resto es historia conocida aunque con capítulos inéditos, como el del encuentro Bedoya-Bonnet. Que no fue amable.

Al poco tiempo de este episodio, vendrían los fracasos militares de El Billar, Patascoy, Miraflores, Mitú, Tamborales. Los carniceros de las Farc ganaron terreno y en Estados Unidos dijeron que los bandidos controlaban el 50 % del país. Hoy, 17 años después, mientras no cejan en su guerra prolongada por todos los medios, soportamos conciliábulos políticos con ellos en Cuba.

De este episodio, dos cosas quedan claras para la historia. Primera: El Presidente electo es el jefe supremo de las Fuerzas Armadas y ejerce el mando, sin duda, sobre ellas. Segunda: el sentimiento de Patria, de Lealtad y de Rectitud, o sea el Honor, estuvieron, están y estarán de parte del General Bedoya. Cualquiera que piense diferente, es otro torcido.

Desde mediados del siglo 17, Calderón de la Barca lo había dicho: “Ese ejército que ves / vago al yelo y al calor /la república mejor / y más política es / del mundo, en que nadie espere / que ser preferido pueda / por la nobleza que hereda / sino por la que él adquiere / porque aquí a la sangre excede / el lugar que uno se hace / y sin mirar cómo nace / se mira cómo procede”.

JOHN MARULANDA

COLUMNISTA

Fuente: El Colombiano