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¿MILITARES A LA CALLE?

Sacar a los militares a la calle en esta etapa de la pandemia, es inoportuno. Se puede enfermar y agotar prematuramente un recurso decisivo para la estabilidad del país, cuando las cosas se pongan realmente complicadas, especialmente aquí en donde los grupos armados ilegales están creciendo y el tráfico de armas es asustador: antier nomás, se decomisaron 26 fusiles de guerra en una vía pública. El empleo de los soldados en ambientes urbanos, una complicación para los planificadores militares, requiere una legislación especial pues se trata del eventual empleo de armas letales para enfrentar asuntos de delincuencias organizada y común o de rebrotes de turbamulta, previsible durante las etapas que vienen en la evolución del Codiv-19.

La rebelión sistemática de más de una docena de centros penitenciarios importantes el pasado fin de semana, ejemplifica un muy serio problema de orden público que se añadirá a la calamidad viral en desarrollo. Ese conato de motín generalizado tiene detrás, sin duda, organizaciones criminales con capacidad para corromper carceleros, suministrar medios de comunicación y sobre todo, suplir armas de fuego. Narco organizaciones como las farc, por ejemplo. O el eln en conjunto con algún cartel nacional o extranjero, todos buscando desestabilizar a un gobierno metido de lleno en el manejo de la crisis pandémica. Nuevos amotinamientos carcelarios pueden generar una espiral de violencia que enlace prisioneros, sectores populares, incluyendo venezolanos desplazados e intereses narco anarquistas.

Ante la inminente probabilidad del empleo de armas letales, siempre habrá el funcionario ingenuo o perverso, que pedirá que el Ejercito apoye, pero sin armamento para “evitar derramamiento inútil de sangre”, como reza el manual de la estupidez política latinoamericana. Si se compra esta tontería y mueren uniformados, no pasará nada. Los soldados no le duelen a ningún político especialmente si es de izquierda, o de la Comisión de la Verdad o de la JEP. Si cae algún ciudadano, el Ejército será condenado indefectiblemente.

Históricamente, la violencia siempre ha estado a flor de piel en los desastres, especialmente cuando escasean los alimentos y aumentan los rumores, ahora amplificados por las redes sociales con fake news que incitan al desespero y que forman parte de la pólvora que se huele en el aire. Un permanente flujo de información seria y un empleo dosificado del instrumento militar, serán claves en estos momentos. Y la preocupación de los Comandantes militares será la de preservar la integridad y salud de sus Unidades.