2014Colombia

VIAJES, CLARIDADES Y DUDAS

La truculenta presencia de alias “Timochenko” en La Habana, entre muchas confusiones deja, a mi modo de ver, varias cosas en claro:

1. Le da peso específico a la negociación, al tiempo que plantea interrogantes sobre problemas de disciplina al interior de la desbarajustada y corrompida organización. Estos viajes y los de alias “Gabino”, del eln, a la satrapía de la isla, sin embargo, no aportan mucho a la proximidad o lejanía de un acuerdo, de la entrega de armas y de la aceptación de responsabilidades por las bestialidades cometidas.

2. El Gobierno, de nuevo, demuestra que su comunicación a la opinión pública sobre los malabares habaneros ha sido a medias tintas, llena de zonas grises y ambigüedades. Además, las justificadas críticas a esa deficiente información han sido satanizadas por el mismo Gobierno, señalándolas erróneamente de ansias de guerra, lo cual alimenta la polarización y puede llevar a una grave ruptura social.

3. Se confirma, por enésima vez, que las farc – y el eln – tienen refugio y protección en Venezuela, desde donde lanzan ataques contra la fuerza pública y las comunidades colombianas. Esto mientras el chavismo empieza a mostrar fisuras graves y la agonía social del país bolivariano se prolonga dolorosamente.

4. Si “Timochenko” o “Gabino” durante sus periplos auspiciados por Santos han visitado Nicaragua, ha sido un grave error que Colombia pagará caro cuando el asunto del límite marítimo con el gobierno Orteguista se tense.

5. La enfática y repetitiva negación oficial de que el cabecilla terrorista se reunió con los representantes del Gobierno, genera dudas y sospechas. Es posible que en unos años, Jaramillo y De la Calle, ¿también tú, Mora?, mostrarán sus fotos al lado del estaliniano grecoquimbaya, en algún salón, vigilados por el G2 cubano.

6. Finalmente, todo este contradictorio vacilón solo sirve para desalentar cada día más a nuestros soldados, la única verdadera defensa que tenemos contra la barbarie, ante lo cual los sesentones terroristas se regocijan en La Habana.

A dos años del proceso, la situación aún es borrosa y las declaraciones de presidentes, exmandatarios y de todo aquel que quiere hacerse ver, son manifestaciones políticamente correctas -hablar de paz se ve y se oye bien- mientras los lobos en las sombras, sonríen hambrientos.

Por otra parte, una Europa aun en crisis económica, con tambores de guerra en sus fronteras orientales, bombardeando al Estado Islámico y asustada por la amenaza del ébola pondrá algunas libras en el cepillo de Santos para el postconflicto, con cobro posterior como lo viene haciendo desde 1820 cuando le prestó dinero a José Antonio Zea para que sostuviera la guerra contra los españoles. Mientras tanto, el joven ministro de Defensa demostró que todo buen actor político puede personalizar el libreto entregado.

JOHN MARULANDA

COLUMNISTA

Fuente: El Colombiano